Ferroabandono

Recuerdo que cada vez que pasaba por los Talleres de Escalada con mi papá, decía que de grande quería ser maquinista, y lo llamativo que me resultaban las locomotoras, vagones, vías y cualquier material rodante que se viera al subir el puente que cruza las vías (hoy reconstruido).

Luego de muchas promesas (propias y a mi mi hijo) fuimos a visitar el Ferroclub Remedios de Escalada aprovechando uno de los primeros días de temperaturas agradables después del invierno. Después de muchos años, me di cuenta que ser ferroviario no era lo mío y ya con un hijo, volví a comprobar el asombro que generan los trenes y las instalaciones anexas en los pequeñitos. 🙂

Más allá del material rodante expuesto y la cantidad de elementos preservado, que pueden ver en la página que puse más arriba, quiero destacar la amabilidad de los otrora empleados ferroviarios, hoy devenidos en cuasi curadores de estos museos o centros de preservación como ellos los llaman. No hace falta más que hacer una pregunta sobre cualquier elemento expuesto para que desarrollen todo el conocimiento acumulado sobre le pieza o en particular y su historia/función en general.

¿Porqué el título post? Es simple, en Argentina se abandonaron los ferrocarriles como medio de transporte de mercaderías hace muchos años, en favor de otros quizás más fáciles de mantener y sobre todo, de menor o casi nulo costo para el estado. De hecho, hace poco y a raíz de la investigación por el accidente de Once donde murieron 51 personas, se dio a conocer en algunos medios y a través de un informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) que solo se invierte el 10% de lo que debería hacerse para mantener los trenes metropolitanos en condiciones de funcionamiento.

Dejando de lado la coyuntura, realmente vale la pena acercarse al Ferroclub Escalada, recorrer sus instalaciones y sobre todo, conversar con los “viejos” ferroviarios que todavía tienen en la mente anécdotas e historias de cuando el tren era el medio de transporte por excelencia, cuando no, la única opción que tenían los habitantes de las ciudades más alejadas para recibir mercadería, correspondencia y trasladarse por el país.

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